"Desde pequeña he estado en estrecho contacto con el mundo de la salud. Mi madre es terapeuta y ha desarrollado su propia forma de curación, siempre movida por una inquietud innata para ayudar a los demás. Mi hermano mayor nació con el mismo don y lo está desarrollando también de una forma magistral.

Aprendí dese muy temprana edad, que existe un mundo invisible dónde pasan muchas cosas y que este mundo invisible es tanto o más importante que nuestro mundo tangible. 

Me he dado cuenta que mi camino está dónde andan de la mano la belleza, la salud, y el arte.  Estuve mucho tiempo en contacto con el mundo estético, pero me faltaba algo, lo sentía superficial y vacío. 

En cambio, siempre he estado en estrecho contacto con el mundo de la música y del arte, algo necesario en mi manera de ser y de entender la vida.

Soy una amante de todo lo bello y de todo lo que alcanza tocar el corazón. Debe ser porqué cuando nací, en algún rincón importante de mi mapa estelar estaba venus, el planeta del amor y la belleza.

Quise aprender una disciplina dónde solo necesitara de mis propias manos, y encontré de forma casual y intuitiva, el masaje ko-bido. Lo considero un masaje mágico, una herencia ancestral, una herramienta potentíssima. Tocar con las manos un rostro es sinónimo de cuidar y esta intención tiene una clara repercusión en este mágico masaje.

El aprendizaje nunca cesa, y la técnica se junta con creatividad y intuición, para desarrollar algo totalmente genuino, guiado por la inquietud de conocimiento y el entreno.

Movida siempre por una fuerte curiosidad hacia la salud de la piel y hacia el bienestar en general, no puedo parar de investigar en la cosmética natural, las técnicas manuales y orientales, la alimentación, la fitoterapia, la aromaterapia, la cristaloterapia, etc... y las voy adaptando a mi forma de ser y de trabajar. 

Me he dado cuenta de que mis hondas creencias y mi profesión tienen que ir de la mano para ser feliz y así, poder dar lo mejor de mí a los demás, que de eso se trata."

Mariona